
Son los distintos ritmos que se acoplan para generar un único pulso.
En la mayoría de las personas hay dificultad para sincronizar con la energía de nuestra edad.
7-13 años de edad (Infancia)
14-20 años de edad (Adolescencia)
21-27 años de edad (Juventud)
28-34 años de edad (La Nueva Estructura)
35-41 años de edad (El Tirón del Alma)
42-48 años de edad (Crisis de la Mitad de la Vida)
49-55 años de edad (Mi Lugar en el Mundo)
56-62 años de edad (Momento de Soltar)
63-69 años de edad (Culminación de la Propia Singularidad)
70-76 años de edad (El Gran Salto)
77-83 años de edad (La Vuelta Sobre Sí Mismo)
84+ años de edad (Gran Reinicio)
Cada ciclo tiene su energía, ritmo y pulso, hay que incorporarlo para que el próximo ciclo sea acorde a nuestro flujo energético. Por eso a veces son tan fuete los cambios y eventos que nos ocurren, como la sensación que no hice lo que tenía que hacer, de mirar hacia el pasado o quédame ahí, que ya pasó el tiempo y no logré mis metas, momentos de confusión, divorcios, falta de libertad, no saber bien lo que deseo, patrones repetitivos, etc. También en nuestra cultura lamentablemente, cuando se llega a cierta edad y nos jubilamos, nos hacen pensar que ya vivimos, no queda nada más, al contrario, es uno de los momentos de la vida con mayor creatividad y libertad
Los acontecimientos no suceden en cualquier momento, sino que suceden cuando hay un tiempo adecuado para que sucedan.
Cada uno de nosotros tiene una dinámica inherente que implica tiempos de expansión, de contracción, de equilibrio, tiempos de impulso, de reposo y todo está más allá de nuestra voluntad, debemos fluir con cada fase.
Cada signo es una fase temporal. Por ejemplo si estamos en un tránsito fuerte de Saturno es momento de esfuerzo, un periodo ideal para concentrarse y para poner toda la energía en una misma cosa.
Si sincronizamos y fluimos con las fases resulta más sencillo tomar decisiones, proyectos, expandirnos, búsqueda de información, etc.


Son agrupaciones de energías afines que permite desarrollar una mirada sinectica de la Carta Natal, para facilitar la compresión de las zonas en luz y sombra (consiente e inconsciente) Para obtener información de ciertos patrones, vivencias, vínculos, bloqueos y demás que se repiten. Asi los podemos integrar en Luz. Para poder utilizar esa energía disponible en nosotros para sanar y cerrar ciclos.